Visión con mayor claridad
La luz atraviesa el cristalino y permite distinguir formas, detalles y colores con mejor definición.
La catarata aparece cuando el cristalino natural del ojo pierde transparencia. Puede hacer que la visión se vuelva borrosa, opaca o menos definida y dificultar actividades como leer, conducir o reconocer detalles.
La luz deja de pasar con claridad y la imagen puede percibirse borrosa, apagada o con menor contraste.
El cristalino es una lente natural transparente ubicada dentro del ojo. Su función es ayudar a enfocar la luz para formar imágenes claras.
Cuando el cristalino se vuelve opaco, la luz no llega con la misma claridad al interior del ojo. Esta pérdida de transparencia recibe el nombre de catarata.
Las cataratas suelen desarrollarse lentamente. Durante las primeras etapas, algunos cambios de iluminación o graduación pueden ayudar, pero no eliminan la opacidad del cristalino.
La luz atraviesa el cristalino y permite distinguir formas, detalles y colores con mejor definición.
La imagen puede perder contraste, definición y calidad, especialmente con poca luz o frente a luces intensas.
Representación visual referencial. Los cambios pueden percibirse de manera diferente en cada paciente.
Los cambios suelen aparecer gradualmente. Al principio pueden confundirse con una variación de la graduación de los lentes o con una menor iluminación.
Sensación de mirar a través de un vidrio empañado, opaco o poco definido.
El resplandor del sol, lámparas o faros puede resultar más intenso o incómodo.
Pueden observarse círculos brillantes alrededor de lámparas y fuentes de iluminación.
Puede disminuir la capacidad para distinguir objetos y contrastes con poca iluminación.
La graduación de los lentes puede cambiar repetidamente sin proporcionar una mejora duradera.
Algunas personas pueden percibir imágenes duplicadas al mirar únicamente con el ojo afectado.
Un dolor intenso, pérdida repentina de visión u otros síntomas súbitos necesitan una evaluación médica sin demora.
El envejecimiento es la causa más frecuente, pero también existen condiciones médicas, antecedentes y exposiciones que pueden favorecer su aparición o acelerar su evolución.
El cristalino puede perder transparencia gradualmente como parte del proceso natural de envejecimiento.
Las personas con diabetes pueden presentar un mayor riesgo de desarrollar cataratas.
Un traumatismo importante o determinados procedimientos previos pueden influir en el cristalino.
Algunos medicamentos pueden aumentar el riesgo, especialmente cuando se utilizan durante periodos prolongados.
La exposición acumulada a radiación ultravioleta puede contribuir al desarrollo de cataratas.
Fumar puede favorecer el desarrollo o la progresión de la opacidad del cristalino.
La evaluación permite diferenciar los cambios producidos por la catarata de otras condiciones oculares y determinar el impacto real en las actividades del paciente.
Se revisa desde cuándo existen los cambios, qué actividades se han vuelto difíciles y los antecedentes médicos relevantes.
Se evalúa la agudeza visual y cuánto mejora la visión con una corrección óptica actualizada.
El oftalmólogo observa el grado y la ubicación de la opacidad dentro del cristalino.
Se examinan otras estructuras para descartar condiciones que también podrían estar afectando la visión.
Cuando se considera una cirugía, pueden solicitarse mediciones adicionales para calcular el lente intraocular que se colocará dentro del ojo.
No todas las cataratas deben operarse inmediatamente. La decisión se basa principalmente en cuánto afecta la visión, la independencia y las actividades habituales del paciente.
La indicación debe definirse después de revisar los beneficios, riesgos, expectativas y condición general del ojo.
La visión borrosa o el bajo contraste dificultan leer incluso con una graduación actualizada.
Los reflejos, halos o la dificultad nocturna interfieren con la conducción.
Las tareas domésticas, desplazamientos o actividades personales requieren cada vez más ayuda.
La persona deja de realizar actividades que disfruta por la dificultad para ver con claridad.
La cirugía retira el cristalino opacificado y lo reemplaza por un lente intraocular transparente. La planificación debe realizarse de acuerdo con las características de cada ojo.
El cristalino que perdió transparencia es retirado mediante una técnica quirúrgica indicada para el paciente.
El nuevo lente transparente reemplaza la función óptica del cristalino natural retirado.
El seguimiento permite revisar la recuperación y entregar indicaciones según la evolución del ojo.
Primero se realiza una evaluación oftalmológica para confirmar la indicación, revisar el estado del ojo y planificar el procedimiento de forma individual.
Lleva tus informes, recetas y exámenes oculares anteriores.
Informa los medicamentos que utilizas y tus antecedentes médicos.
Realiza las mediciones y evaluaciones preoperatorias indicadas.
Sigue las instrucciones específicas entregadas por el equipo médico.
Utiliza las gotas y medicamentos exactamente como fueron indicados.
No frotes ni presiones el ojo durante el periodo de recuperación.
Respeta las restricciones temporales comunicadas por el médico.
Asiste a todos los controles programados después del procedimiento.
Las indicaciones pueden variar. Deben seguirse siempre las instrucciones personalizadas entregadas por el oftalmólogo.
La evaluación médica es necesaria para determinar si los síntomas corresponden a una catarata y cuál es la conducta apropiada para cada paciente.
No existen gotas ni medicamentos que eliminen una catarata. Durante las primeras etapas, algunos ajustes de iluminación o graduación pueden ayudar temporalmente, pero la cirugía es la única forma de retirar el cristalino opacificado.
No necesariamente. La cirugía suele considerarse cuando la catarata afecta la visión, las actividades cotidianas o impide evaluar o tratar adecuadamente otra condición ocular.
El cristalino retirado no vuelve a crecer. Con el tiempo puede opacificarse la cápsula que sostiene el lente intraocular, situación que debe ser evaluada por el oftalmólogo y puede tratarse mediante un procedimiento diferente.
Pueden afectar ambos ojos, pero no necesariamente avanzan con la misma velocidad. Cada ojo debe evaluarse y planificarse de forma individual.
En etapas iniciales, una nueva graduación puede mejorar parcialmente la visión. Cuando la opacidad avanza, los lentes pueden dejar de proporcionar una mejora suficiente.
Necesitas más iluminación, letras más grandes o notas que la imagen sigue borrosa.
Los faros, lámparas o reflejos producen deslumbramiento o halos con mayor frecuencia.
La poca iluminación disminuye considerablemente tu seguridad o capacidad para desplazarte.
La graduación cambia repetidamente o no permite recuperar la claridad necesaria.